Hotel Panamá



Los muchachos del Hotel Panamá que se juntan en la esquina de Piedras usan musculosas, zapatillas de las patonas y boinas y a veces andan sólo en cueros con esos pantalones de tela de avión anchos cómo carpas. Cuando paso al lado de ellos, por que voy a comprar el pan o por que me bajo del 9, siento un levísimo ardor en el escroto imaginando cómo huelen esas entrepiernas. Los muchachos del Hotel saben donde vivo. Si se abrán cansado de tirarnos bolitas de vidrio los chicos mas chicos del Hotel Panamá.
Es que los que viven en mi edificio se creen muy “fifí” y miran de reojo mal hacia el Hotel. Adoro la palabra “fifí” por que conozco su significado. Ahora los chicos mas chicos del Hotel han crecido y se juntan en la esquina para fumar y aprendieron a guardar el porro adentro de la boca cuando alguien pasa al lado de ellos, como esas mujeres guatemaltecas de la casa tomada de la calle Defensa que fuman para adentro.
En la madrugada, cuando los muchachos del Hotel la emprenden con las piñas, el boxeo, no puedo dejar de asomarme por la ventana del baño a ver si veo a alguno de ellos chorreando sangre por una ceja persiguiendo a otro volteándolo al suelo revolcándolo sobre el asfalto la piel raspada contra el asfalto ardiendo. Pero no. No llego a ver nada. Nada mas que el patrullero que siempre está detenido en la puerta del Hotel Panamá y veo al viejo que toca la flauta en Florida, que también vive en el Hotel Panamá.

3 comentarios:

  1. Welcome to the hotel parana...

    ...btw... " siento un levísimo ardor en el escroto imaginando cómo huelen esas entrepiernas" ...esa frase es MUY TODO!

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  2. Si, esa frase es muy algo, por que a mi también me llamó la atención, pero por que eso de los olores entrepiérnicos de los muchachos del Hotel Paraná no me va demasiado. Los prefiero recién bañaditos con jabón lux. Y no es de fifí, es de pelotuda nomás.

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